Cómo detener un ataque de pánico: 7 pasos que ayudan ya
Si lees esto en plena crisis — primero, lo esencial: lo que sucede da mucho miedo, pero no es peligroso. Es un ataque de pánico: una ola que llegará a su punto máximo y luego bajará. El pico suele durar unos minutos y después alivia. Ya superaste minutos difíciles antes. También superarás este.
⚓ ¿No tienes ánimo para leer? Abre la app Haven y toca “Me siento mal ahora” — te lleva de la mano por la respiración, sin nada que decidir.
1. Nombra lo que ocurre
Dite: “Esto es un ataque de pánico. Es adrenalina, no una enfermedad. Va a pasar.” Nombrarlo rompe el pensamiento catastrófico (“me está pasando algo terrible”) del que se alimenta el pánico.
2. No luches contra la ola — déjala pasar
El cambio clave es pasar de “¡pararlo ya!” a “dejar que pase.” Resistirse añade combustible al miedo. Imagina una ola: sube, llega a la cresta y siempre baja. Tu tarea no es contenerla — es mantenerte en pie mientras pasa.
3. Respira con una exhalación larga
En el pánico la respiración se vuelve rápida y superficial — y eso aumenta el mareo y el hormigueo. Ayúdate a alargar la exhalación: inhala por la nariz contando 4, exhala suave contando 6. Pon la atención en la exhalación, sin forzar.
Importante: la respiración es una forma de superar la ola con más calma, no un “botón de apagado” del pánico. Si no ayuda o te tensa, suéltala y pasa al siguiente paso.
4. Ánclate a través de los sentidos (5-4-3-2-1)
La ansiedad lleva tu atención a la mente — devuélvela a la realidad:
- 5 cosas que ves (no “una pared”, sino “una pared blanca con una grieta junto a la ventana”);
- 4 cosas que puedes tocar, y cómo se sienten;
- 3 sonidos a tu alrededor;
- 2 olores;
- 1 sabor — un sorbo de agua.
Despacio y en concreto. La atención ocupada con el mundo real no tiene margen para inflar la catástrofe.
5. Baja los hombros y siente tu apoyo
Relaja los hombros, afloja la mandíbula. Siente el suelo o la silla que te sostiene. No te caes a ningún sitio — tu cuerpo te sostiene.
6. Quédate donde estás (si es seguro)
Querer huir es normal. Pero si escapas cada vez, el miedo se refuerza y crecen los “lugares donde podría pasar”. Si estás en un sitio seguro, intenta superar la ola ahí mismo.
7. Sé amable contigo después
Cuando pasa el pico, es común sentirse agotado y tembloroso — una “bajada” normal tras la adrenalina. Bebe agua, descansa. Lo lograste.
Cuándo podría no ser pánico. Si hay dolor en el pecho que irradia al brazo/mandíbula, desmayo, síntomas que empeoran con el esfuerzo, o si es la primera vez — no “te calmes como si fuera pánico”, busca atención de urgencia (112, o tu número local). Mejor oír “solo era pánico” que pasar por alto algo grave.
Ten a mano un refugio de calma
Haven te guía por la respiración y el grounding en un par de toques — gratis y sin conexión.
Abrir la appEste es contenido psicoeducativo y no sustituye la atención profesional. Si los ataques se repiten, conviene ver a un médico o terapeuta — el trastorno de pánico es muy tratable.